Las evidencias en educación muestran claramente que generar espacios seguros incide positivamente tanto en la salud mental y emocional de las personas como en sus aprendizajes, pues, cuando nos sentimos respaldadas, ayudadas, valoradas, escuchadas… desde la solidaridad, el respeto y el diálogo, a la vez que tejemos buen ambiente y amistad, aprendemos más.

Para ello, cada vez más escuelas e institutos recurren a formarse en actuaciones basadas en los principios del aprendizaje dialógico, que mejoran la convivencia a la vez que el aprendizaje. Así pues, realizando este tipo de actuaciones, aseguramos tener presente el diálogo en un plano de igualdad, en el que: 

  • todos y todas sienten que pueden expresarse libremente, teniendo en cuenta los argumentos, rechazando todo tipo de abuso, burla o menosprecio; 
  • se dan y valoran los gestos de ayuda y solidaridad, todo el mundo puede ayudar o ser ayudado; 
  • se prioriza la participación de quien suele participar menos; 
  • la procedencia cultural, lingüística, religiosa o de cualquier otra índole enriquece las intervenciones, siendo la diferencia un signo de igualdad
  • el aprendizaje está en la base de los diálogos y da sentido; 
  • la participación aumenta y da seguridad
  • se crea un ambiente propicio a la transformación personal y colectiva; etc.

Como ejemplo, recordaba una situación sucedida hace ya algún tiempo entre un alumno y una alumna: una de ellas, con dislexia, no solía participar en las tertulias literarias dialógicas porque no las había podido preparar, pero cuando lo hacía tenía intervenciones que sus compañeros y compañeras solían valorar. Así pues, un día, uno de sus compañeros le preguntó si había leído las páginas acordadas y ante la respuesta negativa de la niña, él le propuso leer con ella en el tiempo libre para que pudiera participar del momento de la tertulia. En este gesto, su compañero tuvo muy presente el principio de solidaridad, convirtiéndolo en una interacción de calidad.  El gesto solidario fue explicado por la niña y muy valorado por todos y todas. Logró que la niña mejorara su aprendizaje, facilitando que accediera a la lectura y promoviendo su participación, lo que a su vez repercutió en un mayor aprendizaje de todos y todas gracias a su aportación. Además fortaleció el vínculo de amistad entre ellos. 

Por todo ello, al proponer actuaciones que tienen presentes los principios del aprendizaje dialógico, se promueven contextos más seguros y solidarios que potencian el cuidado y el buen trato, lo cual genera directamente mayores y mejores aprendizajes en todos y en todas, dando sentido al trabajo y al esfuerzo por superar retos en colaboración con los y las demás.

Por Elísabet Gómez

Maestra de educación infantil y primaria