Cuando un equipo médico comprueba que sus pacientes están obteniendo resultados mucho peores que pacientes con el mismo problema de salud en otro hospital, lo lógico es revisar la forma en la que están tratando a esos pacientes con mayores mejoras.
Sin embargo, en España no se actúa de esa forma en lo que concierne a la educación. Es por ello que los actuales resultados de PISA en España no sorprenden a las personas científicas que aplican las actuaciones que sí han demostrado mejoras en educación. No así algunos medios que comentan en torno a bulos y no en torno a las actuaciones educativas que más éxito están demostrando en mejorar los resultados en cualquier contexto.
Estas actuaciones se conocen y están al alcance de todas las personas. La solución se sabe, está publicada por la comunidad científica y se está aplicando en multitud de escuelas. Las actuaciones educativas de éxito son las que logran las mayores mejoras de resultados en todas las escuelas y países en que se aplican. Tal y como muestran los datos del artículo científico que citamos aquí, incluso en contextos de inmigración y pobreza se obtienen mejores resultados en todas las lenguas. Esto no solo está abordando el problema educativo del que actualmente hablan algunos medios de comunicación y redes sociales, sino también otros problemas de gran importancia, como la falta de excelencia en el aprendizaje de nuestras lenguas, el racismo, las dificultades de convivencia y la crisis democrática.
Hay personas que se han acostumbrado a obtener reconocimiento y recursos a partir de propuestas que nunca han demostrado mejorar los resultados en ninguna escuela. La comunidad científica consiguió impulsar un cambio en el discurso educativo, orientándolo hacia la aplicación de evidencias que realmente generen un impacto social. Sin embargo, algunas personas utilizan expresiones como “educación basada en evidencias” para dar apariencia científica a ideas que no han demostrado ningún impacto. Es como presentar un producto dentro de un frasco con la etiqueta de un medicamento altamente eficaz cuando, en realidad, su contenido es completamente diferente. Este tipo de prácticas son especialmente perjudiciales para la educación. Sin embargo, las evidencias que sí mejoran están en acceso abierto a toda la ciudadanía.
Graduada en psicología en la Universitat de València e investigadora predoctoral en la Universitat de Barcelona
