Rompiendo barreras – Katalin Karikó
La historia de Katalin Karikó puede tener tantas lecturas como personas lectoras; pero, sin duda, una historia como la suya no dejará indiferente a ninguna de ellas. Su vida podría encajar con la de una “kutató”, tal como diría su padre, o la de una luchadora incansable, de voluntad inquebrantable, que decidió no renunciar a nada (ni a formar una familia y cuidarla, ni a las amistades…) para salvar millones de vidas, posiblemente la de alguna persona cercana a cualquiera de nosotros o nosotras. Términos como ARN mensajero, axones, citocinas, toll, RNasa, pseudouridina… parecen ser ajenos a nuestras vidas, pero gracias a personas como Katalin Karkó (y muchas otras), capaces de darles sentido, podemos seguir abrazando, besando, conversando o disfrutando de muchos de nuestros seres queridos.
¿Qué historias podemos contar a nuestras alumnas y alumnos al volver de vacaciones? Quizás decidamos hablarles de personas que son capaces de cambiar el mundo, de hacer que la vida tenga sentido, de personas tenaces, con una gran determinación, amables, bondadosas pero firmes y decididas. Personas reales que puedan convertirse en referentes y un ejemplo hacia el que poder dirigir sueños de los niños y las niñas que decidirán el futuro. También habrá quien decida no hacerlo, pero no será posible después de leer Rompiendo barreras, porque es una historia que muestra cómo la educación puede transformar vidas, y eso es algo que no hay que tomar a la ligera.
Esta bioquímica húngara fue capaz de superar barreras de todo tipo (algunas, dignas de una trama de espionaje) y vivió algo que vivieron muchas y muchos de esos gigantes, sobre los hombros de los cuales viaja la ciencia. Decir la verdad o decidir que «mi estrella Polar era la ciencia en sí» es un verdadero acto revolucionario que, en no pocas ocasiones, trae consecuencias que pretenden oscurecer, mediante difamaciones, un trabajo excepcional. Pero, tal y como explica magistralmente en el libro, siempre hay alguien que cree en ella y las buenas relaciones que va tejiendo logran abrir oportunidades cuando todo parece estar perdido. La ciencia avanza y la verdad siempre sale a la luz para deslumbrar a todos aquellos y aquellas que alguna vez pretendieron ocultarla.
Muchas veces se vierten opiniones o ideas desde el más absoluto desconocimiento y esta lectura también puede ser una oportunidad para maravillarse con la capacidad humana, entender que los verdaderos científicos están aquí para mejorar el mundo y nuestras vidas, con una capacidad de trabajo admirable. La pandemia del COVID-19 fue un periodo de tiempo que trajo dolor, pero personas como Katalin Karikó no se quedaron quietas lamentándose; desplegaron cualidades como la valentía, decisión, precisión, esfuerzo, experiencia, amistad, humildad, colaboración y más, para que hoy miles de personas desconocidas sigan con sus vidas.
Esta es, sin duda, una de esas historias de vida que aúna muchas de las cualidades que nos gustaría ver a nuestro alrededor, en las personas que nos rodean, en nuestro alumnado… Y el hecho de que sea una mujer también la convierte en un ejemplo propio del movimiento feminista. Hay en el libro una idea que deja bastante clara y que llama a tu puerta, si te dedicas al mundo de la educación:
«Profesores, dije, estáis sembrando semillas.»
Plantemos las mejores semillas, dejemos que en las mentes de nuestro alumnado se puedan pasear los mejores referentes, para que puedan abonar los sueños que modelarán sus vidas.
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Maestro de educación infantil y primaria
