[Puedes leer aquí la serie completa Información y desinformación]

Los módulos tercero y cuarto de Mind Over Misinformation se centran en cómo la utilización del atractivo emocional explota nuestras vulnerabilidades psicológicas para influir en las opiniones o difundir falsedades, cosa que a menudo conduce a la rápida difusión de información engañosa. Así se evita el análisis racional y el pensamiento crítico. Además, nos explican cómo lo que sabemos y cómo pensamos puede tener un gran impacto. Factores como la edad, el nivel de educación, el razonamiento analítico y las habilidades numéricas pueden aumentar nuestra resistencia a la desinformación.

El atractivo emocional es muy efectivo para transmitir información, tanto si es cierta como falsa. Hay una serie de factores importantes a tener en cuenta cuando recibimos información:

  • El primer punto sería la conciencia, saber que cuando estamos en un estado emocional elevado somos menos capaces de pensar críticamente. Tenemos que tomar un tiempo para pensar y analizar, comprobar las fuentes y pensar en los argumentos. No tenemos que ser “negligentes emocionales”.
  • La metacognición es también un factor importante para detectar la desinformación. Si pensamos sobre el propio pensamiento, hacemos de detectives de nuestro propio cerebro. Si prestamos atención deliberada a cómo aprendemos o resolvemos problemas, nos pondremos en alerta, razonaremos y analizaremos mejor cómo recibimos la información, así como su veracidad.
  • Por otro lado, está nuestro conocimiento: cuanto mejor razone una persona la información abstracta y analítica, cuanto más alto sea su nivel educativo, más fácil puede ser que detecte desinformación. De hecho, las personas mayores de 65 años son estadísticamente más rápidas para detectar desinformación. No obstante, no tenemos que pensar que nuestra edad o nuestros conocimientos previos son un escudo infalible, puesto que si no hacemos uso de aquello que sabemos y conocemos, si no buscamos en nuestra memoria, podemos caer en la negligencia del conocimiento.
  • También tendremos que tener en cuenta que la «verdad ilusoria» puede engañar a nuestro cerebro. Ni una mentira repetida muchas veces es verdad, ni una desinformación transmitida por muchas personas es cierta. Hay que analizar las fuentes y argumentos para darle veracidad.

Ser conscientes de nuestra vulnerabilidad es un gran paso para analizar todo aquello que nos llegue. Tenemos que actuar consecuentemente y, a pesar de que tengamos factores de protección como la edad avanzada, un alto nivel de educación y nuestras habilidades cognitivas, estos no son por sí mismos infalibles, sino que nos harán fuertes si actuamos en consecuencia.

Así pues, acaba el módulo cuarto con dos estrategias que pueden ayudar a no creer la desinformación que nos llegue: el prebunking y el debunking o desmentido de la información. El prebunking serían pequeñas píldoras como imágenes, vídeos o noticias breves que nos recuerdan estos puntos que nos sirven de prevención frente a la desinformación. El debunking o desmentido de la información sería sobreponer la información correcta que tumba la falsa, de forma que todo el mundo pueda acceder fácilmente a ella, cuidando las fuentes y dando verdaderos argumentos de validez.

Hablar con nuestro alumnado y con las familias, por lo tanto, sería una manera de prevenir la desinformación y dar conciencia de la necesidad de estar preparados y preparadas, dando herramientas y estrategias para hacerle frente.

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[Imagen de memyselfaneye en Pixabay]
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Maestra de infantil y primaria