Os traemos otro de los webinars de la Harvard Graduate School of Education que tiene por título “Abordando el trauma no resuelto en comunidades y escuelas”. Esta nueva edición nos sensibiliza para ponernos en el lugar de las personas que sufren racismo, o cuyos familiares están enganchados al alcohol o a otras drogas, y para entender el hecho de que cada persona también ha de abordar sus propios problemas. Las siguientes reflexiones que se van a presentar fueron compartidas durante el webinar y van dirigidas a todas las personas que tratan con niñas y niños, adolescentes y jóvenes, porque todas podemos dar apoyo y ayudar a superar los problemas. 

En este caso se centran en una práctica centrada en la curación o recuperación (“healing-centered engagement”). Lo primero de todo es subrayar que este modelo pone el énfasis en las fortalezas de la persona para desarrollarlas, a diferencia de otras propuestas que se centran en el daño causado. Asimismo, destaca la importancia de las relaciones auténticas y de calidad llenas de cariño y amor

Este modelo nació de la experiencia de un campamento de verano en California en 1989 dirigido a jóvenes de color, el campamento Akili. Este campamento para formar en liderazgo partía de sus sueños, con el objetivo de potenciar el sentimiento de pertenencia y las estrategias para entender y resolver los conflictos y retos mentales con los que se encontrarían. Los usuarios que llegaban traían varias formas de trauma: experiencias con la policía, unos estaban avergonzados de su origen racial y étnico, otros avergonzados por el abuso de sustancias de sus padres… Se convirtió en un campamento en el que los chicos y las chicas se fueron con un sentimiento de plenitud, de sentido de la vida, habiendo averiguado qué pueden aportar a la sociedad. Después de varios años teniendo éxito, replicaron este campamento Akili en Filadelfia y demostraron que se puede llevar a cualquier ciudad del país. 

Una de las participantes del webinar asistió de joven al campamento de California y cuenta cómo le influyó esa experiencia. Agradece a todas las personas que creyeron en ella, que le permitieron soñar a lo grande, a quererse a ella misma y a querer a la comunidad a la que pertenece:

«El modo en el que me relaciono hoy en día por todo el mundo como mujer negra es gracias a todas estas personas que me apoyaron.»

Hoy en día es una líder preocupada por ayudar a superar esos traumas que vive la gente de barrios marginales, y trabaja por demostrarles que son algo más aparte de su trauma y que pueden hacer cosas maravillosas por ellas y ellos mismos y por sus comunidades para tener una vida mejor.  

Añade que a muchos jóvenes no se les suele dar una segunda o tercera oportunidad. Por ejemplo, su primo, que tuvo problemas con la justicia, no tuvo la suerte de encontrarse con gente que creyera en él y que le dijera: “Tú no tienes que vivir esta vida que tus padres vivieron. Tú eres más que esto.” 

¿Cuál es el impacto del campamento de verano y el modelo centrado en la superación? 

Los niños y adolescentes sienten que se les escucha, porque nunca se les había escuchado antes. Después de la formación han aprendido palabras y herramientas para lidiar con sus traumas. Conocen personas adultas que les cuidan y se preocupan por ellas y ellos. Cuando vuelven a las escuelas se les ve transformados. Por eso se quiere que este modelo llegue a todas las escuelas, a las actividades extraescolares, a peluqueras, barberos, esteticistas, familias… A todas aquellas personas y centros que trabajen con la infancia y la adolescencia. Es importantísimo dar herramientas a las personas adultas para que puedan ayudar y apoyar. 

Cuando esas personas adultas aprenden este modelo de “resiliencia”, también les sirve a ellas y a ellos mismos. Por lo tanto, no solo ayudan a los demás sino que ellos y ellas mismas también se transforman y se curan. Las personas adultas deberían usar esas herramientas con ellas y ellos mismos para sentir seguridad a la hora de orientar a las demás. También deberían tener relaciones auténticas y de calidad. 

A las familias también hay que formarlas y hacerles llegar estas herramientas para que las usen con sus hijos e hijas, además de con ellas y ellos mismos. Es importante que reconozcan que también ellos y ellas han pasado por situaciones difíciles. Se puede aprovechar para formar en cualquiera de las reuniones que se realizan en los centros escolares, en el consejo escolar, en la comunidad, a nivel municipal, en las instituciones y comunidades de fe, en las asociaciones de madres, padres, familias, etc. Porque todas y todos queremos que las y los jóvenes tengan éxito. Todas las personas que se relacionen con jóvenes deberían estar expuestas a estos conocimientos para así aprender a valorar a las personas y ayudarles a desarrollar sus fortalezas. Todas las personas tienen algo que aportar, es importante descubrirlo. El hecho de ser diferentes es una gran oportunidad para enriquecernos. 

Para ver el vídeo del webinar puedes acceder a través de este enlace y, para leer más sobre el tema, aquí.

[Imagen: Freepik]

Por Teresa Vázquez

Maestra de primaria y especialista de inglés