En los últimos meses ha crecido en parte de la sociedad el interés por la educación sexual. Hay una creciente preocupación por el acceso de las y los menores de edad a la pornografia y el papel que esta desarrolla como agente socializador. Ante esta situación, muchos centros escolares se han lanzado a introducir programas basados en formaciones, talleres y todo tipo de audiovisuales en las aulas. En muchas ocasiones, sin embargo, no se presentan las mejores actuaciones educativas; incluso se dan otras que empeoran las vidas de nuestro alumnado. Diversas empresas e instituciones oficiales, como ayuntamientos o gobiernos autonómicos, organizan formaciones para el profesorado con el objetivo de mejorar la vida de los chicos y chicas, pero que no están basadas en evidencias científicas. A menudo, en dichas formaciones se difunden bulos que tienen un impacto muy negativo en la vida de nuestra infancia y adolescencia. 

Hay un discurso coercitivo que se da en algunas de estas formaciones, por parte de algunas ponentes, que te puede abocar a aceptar ideas equivocadas como que “el amor romántico mata”, como si fuera un dogma incuestionable. Se difunde este bulo con un halo de autoridad que no deja apenas posibilidad al diálogo, de forma que se crea un ambiente en el que es muy complicado discrepar, pues no se aceptan argumentos de validez. Pero los y las docentes que buscamos las mejores formaciones, más rigurosas y de impacto social demostrado, ya no aceptamos que en estos espacios se produzcan estos ataques o se etiqueten negativamente las ideas sobre amor romántico que mejor aval y más reconocimiento tienen en la comunidad científica. Además, tenemos a nuestro alcance las investigaciones que arrojan luz para rechazar que en nuestras escuelas se lleven a cabo formaciones que contengan estos bulos. En este artículo, publicado en este mismo medio, se recogen algunas de estas investigaciones y los impactos positivos de educar en el amor romántico. En educación debemos estar especialmente alerta ante la difusión de estas ideas, pues tenemos ya suficiente investigación publicada para saber que estos ataques perjudican a nuestro alumnado en muchas áreas de su desarrollo. 

¿Qué efectos tiene para un chico o chica adolescente recibir mensajes de personas supuestamente expertas diciéndole que se tiene que liberar del amor romántico? ¿Qué pérdida de sentido genera esto, respecto a todas sus pasiones, sueños y anhelos de tener una persona con la que compartir y crecer, con la que construir y transformar? 

En una edad en la que especialmente están definiendo su identidad, escuchar que para ser una persona liberada y moderna deben abandonar el amor es algo que puede perjudicar gravemente su salud. Si realmente hay amor no encontraremos celos, posesión, sufrimiento o negación de la identidad. El amor romántico nos habla de un sentimiento que tú eliges construir libremente con otra persona, sea del género que sea, o dure lo que ambas partes decidan, lleno de pasión, deseo y atracción y, por supuesto, buenos sentimientos. Debemos dedicar espacios de calidad en las escuelas a educar en el amor, reflexionar con profundidad sobre qué es amar y cómo podemos poner en práctica el amor, cómo construir relaciones significativas que nos produzcan bienestar. En su libro “Todo sobre el amor”, la feminista afroamericana bell hooks apunta que “no hay escuelas de amor. Se da por sentado que todo el mundo sabe instintivamente cómo amar”. Es más, cuando se ataca al amor romántico, lo poco que están aprendiendo sobre el amor nuestros niños y niñas es cómo rechazarlo y alejarse de él, es decir, cómo no poner en práctica el amor, lo que no es.

Desear lo mejor para la otra persona y trabajar activamente por ello cada día, practicar el afecto, cuidarse y apoyarse, reconocer las necesidades y los logros de tu persona amada, hacer equipo, ayudarse a volar, confiar en el otro, dialogar y llegar a acuerdos, revisarlos y ajustarlos desde el respeto y el compromiso o mantener una comunicación clara y sincera, son algunas de las claves que encontramos en las publicaciones científicas de mayor impacto social para repensar qué entendemos por amor y por amor romántico.

Es nuestra responsabilidad como docentes hacer llegar a nuestro alumnado la mejor educación posible, también en emociones y sentimientos como el amor, y decir no a formaciones, talleres o charlas en las que se ataca al amor romántico.

[Imagen: Freepik]

Por Carla Fernández

Profesora de humanidades en educación secundaria y miembro del Grup de dones Sherezade