A día de hoy seguimos buscando la manera, como docentes, de encontrar la clave que solucione los problemas educativos a los que nos enfrentamos en nuestro día a día. Hace poco llamó mi atención esta ponencia del centro de desarrollo infantil de Harvard, ofrecida por Jack Shonkoff. En ella recuerdan varias claves para entender las raíces del éxito escolar que, de una forma u otra, ya se han mencionado en este periódico:

  • Las relaciones y experiencias positivas desde los cero años son esenciales; relaciones de calidad con el niño o niña que le proporcionen seguridad y estabilidad.
  • El periodo crítico favorable para el aprendizaje y desarrollo en bebés de entornos vulnerables comienza y se cierra antes que en aquellos niños y niñas de entornos favorables. Será más complicado desarrollar funciones ejecutivas y habilidades con éxito si no se interviene de manera temprana. Un entorno desfavorable de estrés tóxico afecta incluso a bebés de 2 meses. Pero nunca es demasiado tarde para intervenir y mejorar.
  • El desarrollo del o la infante no depende únicamente de las interacciones de la madre o padre, sino toda la comunidad que interactúe con el niño o niña.
  • El estrés tóxico deteriora el desarrollo y rendimiento cerebral. Desde Periódico Educación recordamos que es fundamental distinguir los diferentes tipos de estrés, porque no todos son negativos.
  • La resiliencia, esa capacidad de afrontar la adversidad, no es una habilidad con la que nacemos, sino que se desarrolla y se fortalece con interacciones de calidad, positivas.
  • No hay niño o niña con éxito por sí solo o sola. La infancia que tiene éxito es la que ha tenido alguna persona adulta que les ha ayudado.
  • Que haya más complicaciones para un buen desarrollo cerebral en un contexto de adversidad no significa que ese factor vaya a determinar el desarrollo cognitivo. No es aceptable categorizar a los niños y niñas y su futuro rendimiento cognitivo y académico por el nivel económico o de estudios de los padres, por la etnia o exposición a experiencias adversas.

La cuestión no es si el éxito escolar depende de la genética o factores sociales. La genética no se puede separar del contexto y la experiencia y, además, la genética no tiene un efecto realmente significativo en los resultados. Todo está configurado por la experiencia; es la experiencia la que conduce la expresión genética.

En busca del “santo grial” educativo, muchas charlas, formaciones e ideas llaman la atención porque “son diferentes”; buscamos la solución en innovar y hacer cosas diferentes como si el mero hecho de hacer algo distinto fuera a dar mejores resultados. La ponencia resalta que tenemos que cambiar la forma en que elaboramos y evaluamos los programas:

Shonkoff nombra que la clave no es pensar qué deberíamos hacer diferente, sino qué hemos aprendido de toda la trayectoria de investigación que tenemos. Recuerda que los avances, las evidencias, funcionan así: investigando qué nos ha estado dando los mejores resultados, y trabajar a partir de ello y con base en ello para mejorarlos. Ya no es un debate, nos dice en la ponencia, si podemos causar impacto y marcar la diferencia, porque ya se sabe que sí y sabemos cómo.

Si algo deja claro esta presentación es que debemos dirigir la mirada hacia las actuaciones que las evidencias han mostrado que dan los máximos resultados y trabajar sobre ello. Esto es lo que nos hará avanzar y conseguir todavía más mejoras. Con ello me venían una y otra vez a la mente aquellos centros, aulas y docentes que están aplicando lo que aquí se comenta: actuaciones educativas de éxito, basadas en evidencias, que están superando esas dificultades y reduciendo las desigualdades. Son actuaciones que aplican todo aquello que, como dice Shonkoff, se ha ido mostrando a lo largo de décadas de investigación que genera los mejores resultados. En educación son actuaciones como grupos interactivos, tertulias literarias dialógicas o formación dialógica del profesorado y de familiares. Como dice Shonkoff: “no nos podemos conformar con un 95% de éxito; queremos el cien por cien.” Y esta es la manera.

[Imagen: Freepik]

Por Sergio Miralles

Maestro de educación primaria y especialista de inglés