¿Cómo conseguimos docentes de diferentes orígenes y fuentes de diversidad?

España, como otros muchos países, es cada vez más diverso a nivel cultural. Las migraciones de las últimas décadas han hecho que las ciudades y centros educativos que compartimos cuenten con mayor proporción de diferentes acentos del castellano, tonalidades de piel, atuendos culturales o religiosos. Pese a ello, es evidente que por ahora los equipos docentes están compuestos de manera no proporcional a dicha diversidad: la mayoría son de origen español y con un mismo perfil, en el que cabe decir que desafortunadamente no se incluyen personas gitanas.

Igual que queremos que todas las personas que residen en nuestro país puedan, si quieren, ocupar cualquier puesto de trabajo, queremos que haya profesorado de todos los orígenes, porque lo contrario sería una pérdida de talento y de fuente de inteligencia cultural. Además, el alumnado de diferente origen puede verse reflejado en sus profesores y profesoras: ante el hecho de que la mayoría de poblaciones migrantes tienen más dificultad para tener éxito académico, puede ser transformador que los chicos y chicas piensen “si esta persona está dándome clase, ¿por qué no yo también?” 

Entonces, ¿cómo conseguimos que haya más profesorado diferente en los centros educativos?

Aquí tenemos que aclarar que tener una persona en quien verse reflejados no hará, de por sí, que más alumnado de origen extranjero o gitano quiera ser docente. Para ello, necesitamos que esas personas sean modelos, sean profesorado competente que consigue éxito académico y un buen clima de convivencia para esos chicos y chicas. 

Por otro lado, y como es evidente, necesitamos que este alumnado diverso tenga éxito académico, quiera estudiar más allá de la formación obligatoria y tenga sueños de ir a la universidad. A tal fin, una vez más, las evidencias científicas que se divulgan en Periódico Educación son claras: realizar con frecuencia, calidad e intensidad las actuaciones educativas de éxito es por ahora la mejor decisión que puede tomar una comunidad educativa. Más grupos interactivos, tertulias literarias, biblioteca tutorizada, etc. El voluntariado que entra al centro puede ser también, y desde el principio de la transformación, una fuente de riqueza desde la diversidad. Todo ello en un ambiente de altas expectativas: escuelas e institutos donde se atreven a soñar.

Para acabar, cabe mencionar la acción afirmativa como una estrategia que ha demostrado ayudar a parte de estas poblaciones más vulnerables a iniciar un camino de éxito en la universidad.

En conclusión, la diversidad cultural de nuestras sociedades demanda un cuerpo docente más heterogéneo para enriquecer la experiencia educativa y motivar al alumnado a alcanzar sus metas académicas.

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Por Guillermo Legorburo

Investigador predoctoral en la Universitat Rovira i Virgili. Maestro de Educación Primaria