En ocasiones, cuando los centros educativos optan por basar la educación en evidencias científicas de impacto social, surgen voces que se preocupan por los agrupamientos heterogéneos inclusivos en las aulas, bajo la creencia de que la segregación es más positiva para el alumnado con dificultades de aprendizaje y de que la inclusión perjudica el rendimiento académico del alumnado más brillante.

La investigación Helping struggling students and benefiting all: Peer effects in primary education, publicada en la revista científica ‘Journal of Public Economics’, ha estudiado los efectos indirectos de brindarse apoyo educativo mutuo entre alumnado de bajo y alto rendimiento en la etapa de educación primaria a través de una intervención para mejorar las habilidades de alfabetización de estudiantes con bajo rendimiento académico.

Los resultados revelan que la intervención mejoró el aprendizaje de todo el alumnado en la clase, independientemente de los niveles de rendimiento de alfabetización anteriores a la misma. Además, se compararon los puntajes de las pruebas de estudiantes de mayor rendimiento después de un año académico, y se encontró un rendimiento sustancialmente mayor en todos los ámbitos en las escuelas que participaron en la intervención en comparación con las escuelas de control. Es decir, en las escuelas en las que se implementó el programa de alfabetización para apoyar al alumnado de bajo rendimiento, los y las estudiantes de alto rendimiento académico que participaron en las actividades de tutoría superaron a estudiantes similares en las escuelas de control.

Estas evidencias se suman a las ya existentes acerca del potencial de los efectos que tiene el trabajo en interacción en los resultados académicos y en la reducción de conflictos en las aulas para todo el alumnado. Los hallazgos sugieren que las políticas destinadas a mejorar los logros académicos del alumnado con mayores dificultades tienen el potencial de generar efectos multiplicadores sociales en todos los ámbitos a través de intervenciones que potencien la interacción y el diálogo entre el alumnado para mejorar sustancialmente la calidad de la educación para todos y todas con actuaciones educativas fáciles de implementar y que no suponen costes económicos adicionales. Este estudio proporciona una sólida justificación que subraya por qué la sociedad debería preocuparse por mejorar los resultados educativos del alumnado más vulnerable, además de que el hecho de lograr habilidades básicas universales para todos y todas tiene el potencial de generar un crecimiento económico mayor y más equitativo, consideraciones que son importantes para guiar cualquier debate político relacionado con la asignación de fondos públicos a la educación.

[Este artículo fue publicado por primera vez en DF Diario Feminista, el 7 de noviembre de 2023]
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Por Marifa Salceda

Dra. en Sociología y profesora del Dpto. de Educación de la Universidad de Cantabria