En la compleja danza entre la inteligencia artificial (IA) y la educación, la sociedad se encuentra dividida entre la promesa de oportunidades educativas personalizadas y el temor a una desconexión humana. Mientras algunos celebran la IA como un faro de aprendizaje innovador, otros la ven como una herramienta que amenaza con dañar, en lugar de mejorar, el proceso educativo. Sin embargo, en este debate en constante evolución, los investigadores exploran cómo la inteligencia artificial puede convertirse en un aliado para el profesorado, ofreciendo nuevas formas de potenciar su trabajo.

En un estudio reciente, investigadores bajo la dirección del profesor asociado Bertrand Schneider y la estudiante de doctorado Gahyun Sung exploraron el impacto potencial del uso de Chat GPT-3 a la hora de ofrecer feedback, especialmente a estudiantes con dificultades. Analizaron minuciosamente las capacidades y limitaciones de la IA dentro de un contexto educativo, delineando de forma clara qué tareas dominaba y cuáles no. 

La investigación se llevó a cabo en unos entornos de aprendizaje cada vez más comunes en las escuelas de EEUU, llamados makerspaces. Se trata de espacios de creación, son lugares físicos donde el alumnado puede explorar una variedad de herramientas y materiales para construir sus propios proyectos escolares. El profesor Schneider explicaba cómo en los makerspaces los estudiantes necesitan feedback constante y les cuesta sentir la pertenencia a un grupo. Precisamente para este fin se creó el proyecto.

A diferencia de las formas automatizadas de feedback anteriores, la plataforma desarrollada por los investigadores busca ir más allá, para generar feedback que imite la calidad humana: informativa a la vez que alentadora. Según Schneider, la plataforma no solo proporciona comentarios positivos a estudiantes con dificultades, sino que también resume de manera concisa las entradas del blog que detallan sus proyectos, ofreciendo así una visión integral y personalizada de la experiencia educativa. En la investigación se nos informa de en qué nos puede ayudar la IA a la hora de dar feedback y en qué no puede hacerlo:

La IA puede:

  1. Utilizar un lenguaje de apoyo para valorar los proyectos.
  2. Reconocer el trabajo realizado en los proyectos.
  3. Valorar las estrategias del alumnado utilizadas en los makerspaces.

La IA no puede:

  1. Ofrecer una respuesta positiva y alentadora a los estudiantes con dificultades. 
  2. Dar a los estudiantes con altos niveles de estrés comentarios que les resulten útiles, extensos y con cierta sensibilidad.

La investigación liderada por Schneider, Sung y la coautora Lenore Guillian arrojó valiosos aprendizajes sobre el uso de la IA en la educación: 

  • En primer lugar, destacaron la importancia del aporte humano al utilizar IA para generar comentarios, reconociéndolo como un recurso útil pero limitado.
  • Asimismo, subrayaron la necesidad de que los profesores comprendan tanto las capacidades como las limitaciones de la IA, enfocándose en redactar instrucciones efectivas y reconocer las áreas donde la interacción humana es irremplazable. 
  • Además, señalaron que la calidad de los comentarios generados por la IA está directamente ligada a la cantidad de información que el modelo posea sobre el alumnado.

Para concluir, es importante señalar que la inteligencia artificial surge como una herramienta valiosa para aliviar la carga del profesorado en aspectos específicos, como ofrecer feedback personalizado y apoyo en tareas concretas. Sin embargo, es crucial reconocer sus limitaciones: la IA no puede sustituir las interacciones humanas de calidad profundas y llenas de sentido, fundamentales para el aprendizaje. Las relaciones basadas en la amistad y la solidaridad son elementos esenciales en educación, que socializan al alumnado y lo preparan para una vida mejor. El desafío es quizá encontrar un punto de convergencia armonioso entre la tecnología y la educación de calidad; ambas pueden enriquecer la experiencia educativa, siempre  sin perder de vista las principales evidencias sobre cómo se genera el aprendizaje.

[Artículo original en Usable Knowledge – Harvard Graduate School of Education]

[Imagen: Freepik]

Por Blanca Febré

Profesora en educación secundaria