Porque, desde la investigación con impacto social, su inclusión educativa y social es posible

En conmemoración del 50 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, se festeja cada 20 de junio el Día Internacional del Refugiado desde 2001. En esta fecha, no solo se reconoce a las personas que han sido desplazadas de su país de origen, sino también se visibilizan sus historias y se ponen de manifiesto las deudas pendientes que aún quedan en materia de derechos. 

Múltiples investigaciones en el campo de las migraciones internacionales y el refugio continúan mostrando las barreras que sufren las personas refugiadas para acceder a derechos sociales básicos como son la educación, la salud, la vivienda o la cultura. El proyecto de investigación H2020 REFUGE-ED: Effective practices in education, mental health and psychosocial support for the integration of refugee children trabaja en la implementación de prácticas efectivas en materia educativa (actuaciones educativas de éxito) y de salud mental para la integración de los refugiados y migrantes en 46 centros “pilotos” (escuelas con un alto porcentaje de alumnado migrante y refugiado, centros de menores y campos de refugiados) en 6 países europeos: Bulgaria, Grecia, Irlanda, Italia, España y Suecia. Durante la fase inicial se identificaron las necesidades de estos centros, así como aquellas prácticas que han demostrado científicamente su efectividad para mejorar la salud mental y el bienestar de los menores refugiados. 

Un aspecto fundamental de esta investigación REFUGE-ED, y diferente a investigaciones previas, es que todas las actuaciones implementadas en los centros pilotos se está haciendo desde un enfoque de las evidencias de impacto social, es decir, en cocreación con los beneficiarios de los centros pilotos: niños y niñas, familias, profesorado y otros profesionales de los centros. Esto implica coordinar la formación, implementación y evaluación con centenares de personas que están implicadas en los centros pilotos, tanto directamente como indirectamente (por ejemplo, con agentes colaboradores de los propios centros). Con el diálogo permanente con la comunidad, es decir, siendo agentes activos en la toma de decisión, y aportando las evidencias científicas de impacto social, es la forma de empezar a promover el cambio social.  

A priori, uno de los hallazgos de la investigación en su fase inicial, enfocada en la detección de necesidades, en la cual participaron 662 personas en el trabajo de campo, fue que los niños y las niñas refugiadas continúan afrontando barreras a la hora de acceder a una educación de calidad. Barreras para la adquisición de lenguaje, enfrentarse al racismo, a la discriminación y al acoso relacionado con la procedencia étnica, racial y cultural, la falta de un abordaje integral de aspectos relacionados con la salud mental y el apoyo psicosocial en las prácticas de prevención; así como otros retos más estructurales como los concernientes al sistema educativo (como la alta rotación de usuarios y de personal en los centros de menores), fueron algunos de los elementos que emergieron de la investigación en todos los países involucrados. Pero esto ya lo sabemos. Avanzar un paso más allá es ofrecer evidencias de impacto social que contribuyan a revertir estas situaciones desde las comunidades. 

En su último año, a través del proyecto REFUGE-ED, un sinnúmero de menores inmigrantes y refugiados de escuelas, centros de acogida de menores no acompañados y campos de refugiados se están beneficiando de las actuaciones educativas de éxito (tertulias dialógicas y grupos interactivos, entre otras), sobre las cuales hay una extensa evidencia de impacto social, independientemente del contexto en que se apliquen, lo cual abre un horizonte no solamente para los niños y las niñas que están participando en ellas, sino también para todos los profesionales que están trabajando día a día con estos menores. 

Demostrar que existe ya conocimiento científico que puede implementarse en centros educativos con menores refugiados, y conseguir que cada hora de su escolarización o atención cuente, es de máxima importancia para evidenciar también que su inclusión educativa y social es posible, y está siendo ya real. 

[Imagen: Freepik]

Por Emilia Aiello

Investigadora Ramón y Cajal en el Departamento de Sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona. EU Marie Sklodowska-Curie Fellow at Harvard Kennedy School of Government (2019-2022). Vicepresidenta 1ª de Ciencia en el Parlamento. Sus líneas de investigación se centran en cómo los grupos sociales más vulnerables se organizan para superar las desigualdades.