El viernes tuvimos la oportunidad de asistir a un panel de CICFEM en el que la Doctora Sandra Racionero hizo un recorrido por las falsas creencias sobre el abuso sexual infantil (ASI) que suelen llegar a la ciudadanía, así como los datos que las refutan y las actuaciones que ayudan a superar el ASI.

A continuación compartimos algunos de esos bulos, dada su nefasta influencia en las conversaciones y las actuaciones que podemos tener las personas adultas en nuestros trabajos y en nuestras vidas:

  • Los abusos a la infancia solo ocurren en algunos contextos, como las familias y la iglesia: falso. En realidad ocurren en todo tipo de contextos; también en escuelas, diferentes actividades extraescolares, campamentos, etc.
  • Las personas homosexuales cometen más abusos sexuales a niños y niñas: falso.
  • El celibato en los hombres es causa de los abusos sexuales: falso. En realidad, la gran mayoría de los abusadores son heterosexuales casados o con pareja.
  • Un niño que fue víctima sexual tiene más probabilidades de convertirse en abusador. En concreto, también se ha dicho que muchos de los sacerdotes abusadores habían sido víctimas de abusos sexuales en su infancia. Las evidencias nos dicen que esta afirmación culpa y revictimiza a niños y niñas, lo cual puede tener graves consecuencias en su salud y sus vidas.

A continuación, nos dieron algunas claves que se presentan en el reciente informe europeo NESET: acciones y programas que contribuyen a superar el abuso sexual infantil y, también, acciones que dicen que lo superan pero se ha demostrado que no es así. Para las familias, el profesorado y todas las personas que formamos parte de comunidades educativas, es muy importante acceder a esta información y compartirla, dialogar sobre esas acciones que están consiguiendo superar el ASI y, sobre todo, saber cómo lo hacen:

  • Deben ser actuaciones universales y transferibles, que se puedan aplicar en cualquier contexto y así sean útiles para todos y todas. 
  • Implican a toda la comunidad: el profesorado, solo, no puede atajar el problema. Las familias, solas, tampoco. Ningún sector de la comunidad puede, por su parte, erradicar el abuso sexual infantil sin las otras partes.
  • Se basan en la formación científica de las personas adultas que participan. A menudo, nos forman en ideas y prácticas que no han demostrado ser efectivas o, como se describe en el informe NESET, incluso se ha probado que son contraproducentes. 
  • Dan mucha importancia a las relaciones de calidad y al diálogo sobre qué es amistad, qué características tiene (libertad, buen trato, etc.) y qué no es aceptable y no es amistad.

El panel continuó con ejemplos de instituciones, como Jesuits Global, que han tomado la valiente determinación de destapar abusos pasados y al mismo tiempo posicionarse firmemente para evitar que sigan ocurriendo. Para ello, están formando a su personal en diferentes lugares del mundo en las orientaciones a las que hacíamos referencia antes, entendiendo que solo basándonos en aquello que demuestra ser eficaz podremos superar el abuso sexual a la infancia. Pero esta es otra historia para otro artículo.

No es difícil, es ser valiente; romper el silencio y aplicar aquellas evidencias que están dando resultados.

Sandra Racionero

[Foto de Artem Kniaz en Unsplash]