niños trabajando en clase, Periódico Educación

Con más de 20 años de retraso desde su desarrollo, comenzó a impulsarse en España la concepción del aprendizaje significativo de Ausubel, psicólogo y pedagogo estadounidense que en algunos países tomó gran importancia para el constructivismo. Además de por su falta de rigurosidad científica, ha recibido el rechazo de la comunidad científica internacional por su racismo implícito. Ausubel creó el concepto de ‘aprendizaje significativo’ porque pensaba que era una pérdida de tiempo ofrecer una educación con alto contenido instrumental a los chicos y chicas de familias afroamericanas y, en general, a todos los niños y niñas de entornos desfavorecidos y con identidades que él denominaba “marginales”, por lo que en base a esta teoría pseudocientífica ha existido una tendencia a considerar la diferencia como déficit.

Las concepciones científicas actuales trabajan desde la igualdad de las diferencias hacia la igualdad de resultados, es decir, asegurando que ninguna dificultad de aprendizaje, discapacidad o diferencia individual determine las trayectorias escolares ni suponga nunca rebajar las expectativas de aprendizaje, sino garantizando todos los medios para dar más apoyos a quienes más lo necesitan con el objetivo de la igualdad de resultados; que todos los niños y niñas, independientemente de su clase social, género, cultura, edad o cualquier circunstancia individual o de su entorno, tengan derecho a la mejor educación posible.Afortunadamente, la ciudadanía reclama cada vez más el derecho a conocer y beneficiarse del conocimiento científico y ya contamos con recursos de acceso abierto, como la plataforma Adhyayana, que nos permiten distinguir entre evidencias y bulos para garantizar que estos últimos no se cuelen en nuestras aulas. Los enfoques críticos en educación que superan la segregación y exclusión socioeducativa mantienen altas expectativas para todo el alumnado sin excepción y promueven la implementación de prácticas avaladas como las actuaciones educativas de éxito, que se adelantan al desarrollo aunando aprendizajes instrumentales, valores y sentimientos para el bienestar socioemocional y el máximo aprendizaje. Como docentes tenemos el compromiso de conocer aquellas prácticas educativas transformadoras que están demostrando las mayores mejoras educativas en términos de aprendizaje, inclusión y cohesión social y, a su vez, el deber de denunciar bulos, teorías pseudocientíficas y prácticas exclusoras sin aval científico que perjudican seriamente la educación y las vidas de muchos niños y niñas.

[Imagen: Unsplash]

Por Marifa Salceda

Dra. en Sociología y profesora del Dpto. de Educación de la Universidad de Cantabria